Hoy en día las alternativas a la clásica dicotomía gasolina/diésel son bastante amplias y, aunque que el foco de interés se centra en la electrificación, otros combustibles como el gas natural comprimido (GNC) se presentan como opciones baratas y con autonomías muy significativas. Su funcionamiento es bastante similar al de los vehículos tradicionales, pero los coches de GNC tienen ciertas peculiaridades.


La primera es el hecho de que, al levantar la tapa para repostar, se encuentran dos boquillas en lugar de una. La primera para la gasolina y la segunda para el GNC propiamente dicho.

Lógicamente, al emplear dos tipos de combustible distintos, necesitan depósitos específicos para ellos, ubicándose los del GNC, por norma general, en la parte baja del maletero, donde habitualmente iría la rueda de repuesto. Se fabrican en acero de alta resistencia con tratamiento anticorrosión, mantienen el gas separado de forma estanca y aguantan una presión de más del doble de aquella a la que se almacena.

Leer más: https://motor.elpais.com/actualidad/como-funciona-un-coche-de-gas-natural-comprimido/